STOP HAMBREMIA

STOP HAMBREMIA

En el marco del Día Mundial de la Alimentación lanzamos la campaña STOP HAMBREMIA, Aunque el hambre no es un virus que se propague por contagio, es una enfermedad que avanza, se extiende y afecta ya a una octava parte del planeta. El último informe de la ONU sobre el estado del hambre en el mundo indica que casi el 10% de la población mundial, 811 millones de personas, sufrieron hambre en 2020, 118 millones más que en 2019. La desnutrición mata a 3,1 millones de niñas y niños menores de 5 años cada año, es decir alrededor de 8,500 vidas cada día.

El hambre se extiende por todos los países, desde Colombia hasta el Líbano, desde Perú hasta Bangladesh, dejando en el mundo a más de 3.000 millones de personas sin acceso a una dieta saludable. Acción contra el Hambre lanza la campaña STOP HAMBREMIA que busca visibilizar la importancia del trabajo humanitario y de las instituciones locales, nacionales e internacionales para mitigar el hambre en los territorios.

¿QUÉ BUSCAMOS CON “STOP HAMBREMIA”?

La COVID19 se menciona regularmente en medios de comunicación, allí se habla sobre la magnitud de la pandemia y los retos que representa, pero, a menudo, se omite una de las dramáticas consecuencias que provoca: el hambre. Con “Stop Hambremia” queremos poner de manifiesto esta relación causa-efecto y hacer visible la magnitud de la malnutrición en el mundo.

Los equipos de Acción contra el Hambre en todo el mundo han redoblado esfuerzos para proteger la alimentación de millones de personas del hambre que trae la COVID-19. El virus ha atacado a la alimentación desde distintos sectores simultáneamente; por una parte, el confinamiento de casi la mitad de la población mundial ha puesto en jaque a 2000 millones de trabajadores informales, según la OIT, que dependen de su actividad diaria para ganarse el arroz o el pan cada día. El cierre de fronteras y la ruptura de los mercados han provocado una hiperinflación que en muchos países está llevando a la población a pasar hambre en mercados abastecidos.

Pero al impacto económico, exponencialmente mayor en países sin subsidios, hay que sumar los efectos directos de la salud: el colapso de sistemas sanitarios con la enfermedad, o simplemente el miedo de la población a acercarse a lugares que podían estar repletos de carga viral, ha dejado sin atender a otras enfermedades. Esto es especialmente grave en el caso del tratamiento de la desnutrición, y también lo es la suspensión de los programas de prevención.

La gran capacidad de adaptación de nuestros equipos con el nuevo contexto pandémico, con las restricciones y nuevas medidas de protección, así como su compromiso para seguir ayudando a las personas vulnerables, ha permitido mantener sin cese nuestras actividades.

COMO PUEDES PARTICIPAR

Puedes participar donando en la cuenta de ahorros BBVA número 034386821 NIT. 812,002,4165, Fundación Acción contra el Hambre.­­ ¡Únete y detengamos juntos la Hambremia! 

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